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El Risueño Jabalí - Blog de Restaurantes

Restaurante Le Petit Bar

Restaurante Le Petit Bar

El pasado viernes fui con mi pareja a cenar a este restaurante. Lo elegí por alguna buena crítica que leí y porque dicen que es un sitio "de vinos" (en su web lo denominan "vinoteca taberna restaurante") y en el que se organizan catas, por ejemplo. Además, esta vez me apetecía ir a un sitio pequeño en lugar de ir a un "emporio gastronómico" y como este sitio nos queda razonablemente cerca de casa, pues reservé para cenar allí.

El local es pequeñito, decorado en tonos naranjas y con una pared a la derecha que usan a modo de pizarra para anunciar platos y tostas que se pueden degustar. Deben tener otro comedor, porque pasaba gente hacia el fondo a través de un pequeño arco y bajaban hacia otro lugar. Desafortunadamente, a nosotros nos dieron mesa en el "comedor" de arriba. Entrecomillo "comedor" porque no es tal, sino una serie de mesas puestas frente a la barra. El caso es que la barra era bastante ruidosa (estaba llena), cosa soportable y que suele ir a menos a lo largo de la cena, pero lo que no estaba bien es el número de mesas que tienen. Me parece bien que quieran darle aire de bistrot parisino y poner las mesas muy juntas (además, se justifica con los precios), pero no hasta el punto de que los camareros no puedan pasar entre las mismas y tengan que estar molestando constantemente a los comensales. Si se llega a ese punto es que a todas luces hay demasiadas mesas (o demasiados comensales en las mismas, que viene a ser lo mismo). Si a todo esto añadimos que hacía frío (mi pareja, que no es nada friolera, tuvo que sacar una "pashmina" para abrigarse y yo sentía frío pese a ir con una camiseta y un jersey), al local no le puedo dar ni el aprobado.

En cuanto al servicio, pese a la amabilidad de las camareras, no dejó de ser discreto. Por poner un detalle, la chica que nos sirvió el vino (que parecía una de las dueñas) nos llenó las copas (demasido pequeñas, otro detalle a mejorar) hasta la mitad cuando la cantidad óptima es un tercio de la copa, fallo que en un sitio "especializado" en vinos no debería darse (especialmente si las copas son pequeñas), ya que es imposible mover el vino y disfrutar plenamente de él. Otro ejemplo es que una de las camareras no se conocía los platos. Ante unas preguntas fáciles de los comensales de la mesa de al lado (los escasos centímetros de separación nos hicieron escuchar toda la conversación) no supo decir de que carne eran un plar de platos que le consultaron. Como calificación global el servicio sólo aprueba, pero sin nota.

La comida en cambio estuvo bastante bien. Para comenzar compartimos unos Raviolis de Boletus con salsa de moscatel y virutas de foie, que estaban bastante sabrosos. De segundo plato yo me decanté por el Solomillo al ajo y vinagre de Módena (buena ración y muy rico, con la única pega de que de las cuatro porciones de solomillo dos estaban cocinadas con un punto perfecto y las otras dos estaban un pelín pasadas para mi gusto), mientras que mi pareja pidió un Carpaccio de buey con parmesano, pimienta negra y aceite de oliva (dado que se habían terminado los Chipirones a la media plancha con hummus y tomates secos, que los habíamos visto pasar al entrar y tenían un pinta buenísisma), que al parecer estaba bueno.

De postre tomé uno que estaba fuera de carta, una Panna cotta con salsa de maracuyá que estaba muy bueno.

Para "regar" la cena elegí de la bien surtida carta (en tintos, en blancos y rosados es otro cantar) un vino de D.O. Montsant, Dido 2006, de bodegas Venus "La Universal", propiedad de Sara Pérez y REné Barbier y del que ya hablamos en pasadas entradas de este blog y que estaba a un precido digamos correcto, 24€.

Junto con los dos cafés la cuenta ascendió a 64,40€. Un precio que no justifica del todo los numerosos fallos (sobre todo de local), aunque ayuda.

No se si volveremos, pero de hacerlo será pidiendo sitio en el comedor (el de abajo) y cuando haga menos frío.

Para terminar, puntuaré (0 mínimo - 10 máximo):

Local: 3,5

Comida: 7

Servicio: 5

Precio: 25-40€/pers.

Ficha:

Le Petit Bar

Dirección: Fúcar, 9
Localidad:
Madrid
Distrito: Centro

Metro: Antón Martín - Atocha

Teléfono: 91 156 83 66

Página Web: http://www.lepetitbar.es/

Días de cierre: Domingos.

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Restaurante El Chiscón de Castelló

Restaurante El Chiscón de Castelló

El pasado Lunes hubo una nueva cena del "equipo gastronómico habitual" (José antonio, mi pareja y yo), aprovechando que era víspera de Reyes. Una vez más dejamos la labor de elegir y reservar el lugar a José Antonio. Seleccionó este restaurante que además nos queda relativamente cerca de nuestros respectivos hogares.

Este restaurante está situado al principio de la calle Castelló (muy cerquita del Retiro, por tanto) y ocupa tanto el local del bajo como el piso superior (por la distribución parece un piso reconvertido en comedores). Tuvimos la suerte de cenar en una de las estancias del piso superior ya que tiene mejor pinta que el comedor de abajo (que no es que esté peor puesto, pero tiene menos encanto). La decoración es bastante clásica y las mesas tienen una separación suficiente para lo reducido del local. En el piso de arriba, el comedor más grande (en el que cenamos y el que aparece en la foto) está presidido por un gran aparador y tiene también una estantería repleta de libros relacionados con el mundo de la cocina. En resumen, hace honor a su nombre (chiscón significa aposento pequeño o habitación estrecha según el diccionario).

El servicio fue bueno, ya que nos atendieron realmente bien y nos hicieron recomendaciones acertadas.

Para comenzar pedimos tres entrantes para compartir, en concreto las Patatitas asadas, boletus y espárragos con crema de queso manchego (plato muy sabroso), el Crocanti de foie-gras fresco de pato al brandy de Jerez (muy bueno, y bastante cantidad) y la Ensalada verde con lasaña de anchoas frescas, pasta y salmorejo, plato muy fresco y que gusta incluso a alguien como yo, que los platos que comienzan con "ensalada" no es que me gusten precisamente.

De segundo plato, tras tenerlos casi decididos, el camarero nos recomendó el Villagodio (que estaba fuera de carta) diciendo que era para dos personas, pero como también decía que era casi un kilo de carne decidimos pedir un Villagodio para los tres. La carne estaba realmente buena, tierna, con muy poquita grasa... mujy buena. Como acompañamiento traía unas patatas (cocidas creo recordar) y unos pimientos rojos y verdes, pelados afortunadamente (cosa que no ocurre en todos los sitios).

Para acompañar la comida pedí un vino clásico (la carta tampoco dejaba muchas opciones) de Rioja, Imperial Reserva de 2001, de bodegas C.V.N.E.  Como era de esperar, el vino estaba delicioso (como suele ocurrir con los grandes clásicos de Rioja). Es un vino con cuerpo, complejo y largo, con una buena crianza.

De postre José Antonio pidió la Mousse de arroz con leche y helado de canela (el helado lo probé y estaba muy bueno y al parecer la mousse también) y yo la Crema de yogur griego al limón con frambuesas que estaba realmente bueno.

Para finalizar, unos cafés que nos acompañaron con tres trozos de roscón de reyes (es lo que tiene salir a cenar en esa fecha...) y unos chupitos invitación de la casa.

Todo esto por un total de 157€, un precio más que razonable. Destacar que además tienen un menú fijo al que llaman "Pequeña Carta" del que se puede elegir un primer plato, un segundo y un postre (de unas 6 o 7 opciones por cada plato) y que está al nada desdeñable precio de 26€ por persona.

Un vez más, un sitio recomendable, al que es probable que volvamos dada su situación y la buena impresión que nos dejó.

 

Para terminar, puntuaré (0 mínimo - 10 máximo):

Local: 7.5

Comida: 7.5

Servicio: 7.5

Precio: 30-55€/pers.

Ficha:

El Chiscón de Castelló

Dirección: Castelló, 3
Localidad:
Madrid
Distrito: Salamanca

Metro: Retiro - Príncipe de Vergara

Teléfono: 91 575 56 62

Página Web: http://www.elchiscon.com/

Días de cierre: Domingos, festivos y lunes noche.

 

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Restaurante Le Fourneau (Bruselas)

Restaurante Le Fourneau (Bruselas)

Siguiendo con la visita a Bruselas, el sábado fuimos a comer a un restaurante del que había leido cosas curiosas y que está siuado en la misma plaza de Santa Catalina, zona "plagada" de restaurantes. A decir verdad, intentamos ir a otro cercano ya que en éste no admiten reservas y lo habíamos visto al pasar y parecía pequeño.

El local es, en efecto pequeño. Se trata de una barra que rodea la cocina donde se puede ver trabajar a los dos cocineros. Además tiene tres mesas junto a las critaleras de la fachada y otra dentro de la barra en un hueco que queda entre la cocina y la propia barra. Así queda un local muy curioso. Nosotros nos sentamos en dos de los taburetes de la barra. Aún siendo taburetes son cómodos, ya que son grandes, con respaldo y apoyabrazos y además hay una especie de escalón el la barra para apoyar los pies.

La carta consiste en una serie de lo que ellos llaman "tapas" y que son platos (algunos realmente complicados) servidos en pequeñas raciones. Nos decidimos por el menú de 5 platos a elección del chef (había de 6 y de 7 también). Nos preguntaron si teníamos alguna alergia a algo, si comíamos ostras, si comíamos pescado crudo y el punto de la carne. Una vez disipadas estas dudas (y elegido el vino), comenzó el festival culinario.

En primer lugar nos sirvieron tres de las "tapas" (en un plato con tres "apartados"), en concreto Vieiras con salsa de soja, Tartar de Buey con parmesano y aceituna negra y Langostino con aceite y salsa rosa. Exquisitas las tres (especialmente el langostino).

Tras estas tres delicias vinieron los otros dos platos, que eran ya de más cantidad (digamos que medias raciones). Primero degustamos un Bacalao con nata y espinacas (muy rico, hasta comí alguna de las espinacas, que dicho de mi es mucho) y Buey con Setas y Puré de Patatas trufado (delicioso).

Todo esto regado con una botella de Côtes du Roussillon 2005 - Cuvée "Haute Berne" - Domaine D. de Blanes, que estaba realmente bueno (aún siendo uno de los vinos más baratos - ¿o debería decir menos caros? - de la carta).

Como a mi todavía me quedaba hueco para un postre, así que elegí la "Dame Blanche" de la carta de postres. Como el resto de la comida, muy bueno.

Finalizamos el ágape con dos cafés.

El precio final fue de 127,50€ (incluye una botella de agua), buen precio para la calidad y buena preparación del menú.

En resumen, un sitio curioso, con buena comida y que merece la pena conocer si se pasa y hay sitio.

Para terminar, puntuaré (0 mínimo - 10 máximo):

Local: 7
Comida:
8.5
Servicio:
8
Precio:
50-80€/pers.

Ficha:

Le Fourneau

Dirección: Place Sainte Cathérine 8
Localidad:
Bruselas (Bélgica)
Distrito: Ville (1000)
Metro: Sainte Cathérine
Teléfono:  02.513.10.02
Días de cierre:
Domingos y Lunes.

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Restaurante Aux Armes de Bruxelles (Bruselas)

Restaurante Aux Armes de Bruxelles (Bruselas)

El pasado fin de semana estuve con mi pareja en Bruselas y al llegar nos fuimos a dar una vuelta por la Grand Place y alrededores. Como siempre, me llevaba información sobre sitios recomendables para comer y tras salir de la plaza por una calle llena de restaurantes para turistas (de la que había leido que no se debía entrar en ninguno de ellos), al llegar a la esquina vimos este que tenía yo marcado como recomendable (está clasificado como "Bib gourmand", es decir buena relación calidad/precio, en la guía Michelin). De hecho creo que es el único de la calle que no tiene algún camarero en la calle a la caza de turistas para su restaurante, así que nos decidimos a entrar a ver si tenían mesa libre. Afortunadamente la tenían.

El local es muy clásico (y muy grande). Las mesas son pequeñas y muy juntas (al estilo de los restaurantes parisinos), pero en conjunto todo tenía muy buena pinta.

El servicio fue muy bueno, esforzándose por entendernos en inglés (también nos proporcionaron cartas en inglés) y siempre muy atentos a cualquier cosa que le pidiésemos, a rellenar las copas de vino, etc.

En cuanto a la comida, mi pareja pidió de primero "Cervelle de Veau, sauce tartare" (sesos de ternera con salsa tártara) que, al parecer (yo no como esas cosas), estaban muy buenos. Yo me decanté por la "Coquille Ostendaise" que es un plato de pescado y marisco (diminutas gambas y mejillones) cocidos en una salsa con queso. Muy rico, laverdad.

De segundo plato ambos pedimos 1/2 Homard à l’Américaine (media Langosta a la Americana), que estaba realmente buena. Las langostas además eran de buen tamaño así que fue más que suficiente.

Para acompañar tomamos un vino blanco: Joseph Drouhin "Laforet" Bourgogne Chardonnay, que resultó muy rico (afrutado como todos los chardonnay, pero con buena acidez, como todo buen borgoña) y bastante apropiado para acompañar la comida.

Como las raciones eran generosas no me quedó sitio para el postre, y eso que en una mesa en el centro del comedor los camareros no paraban de hacer un postre con una pinta excelente: Crèpes flambées à la Mandarine Napoléon, que al rematar el plato flambeaban un chorro de licor de mandarina sacando una llama impresionante (llegaba casi al techo) a la que muchos de los comensales le sacaban fotos incluso. En definitiva, nos contentamos con dos cafés.

Todo esto por 121€ (incluida una botella de agua) un precio adecuado para la cena.

En resumen, un sitio muy recomendable si se desea comer o cenar en las cercanías de la Grand Place de Bruselas.

Para terminar, puntuaré (0 mínimo - 10 máximo):

Local: 7
Comida:
8
Servicio:
8
Precio:
40-70€/pers.

Ficha:

Aux Armes de Bruxelles

Dirección: 13 rue des Bouchers
Localidad:
Bruselas (Bélgica)
Distrito: Ville (1000)
Metro: Bourse - de Broukere
Teléfono:  02.511.55.50
Página Web:  http://www.auxarmesdebruxelles.be/
Días de cierre:
Lunes.

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Restaurante Au Pied de Cochon (París)

Restaurante Au Pied de Cochon (París)

El pasado miércoles llegué a París junto a un amigo para ver al día siguiente el partido correspondiente a la copa de la UEFA entre el Paris Saint Germain y el Racing de Santander (mi equipo). Como llegábamos tarde (el avión llegaba a las 22:30 más el traslado al hotel) busqué algún sitio donde poder cenar realmente tarde en Paris (más tarde de las 23:30). Muy cerca del hotel encontré este restaurante en el que hacen gala de no haber cerrado sus puertas desde su reapertura en 1947, y es que abren las 24 horas. Aún a riesgo de que no se comiese excesivamente bien, nos pareció un buen sitio para intentar cenar (máxime cuando el nombre significa "La manita de cerdo"). La primera sorpresa, es que se trata de un sitio realmente grande (tiene un cartel luminoso que se ve desde lejos) y la segunda, al llegar, es que tiene el típico "escaparate" de pescados y mariscos en el exterior como es típico en las Brasseries parisinas, y con productos con buena pinta.

Al entrar vimos que era un local grande y bien puesto, con los camareros uniformados con traje y pajarita. Buena pinta, vamos. Incluso pudimos observar durante nuestra espera detalles en la decoración relacionados con el rugby (para dos rugberos como nosotros son cosas que no pasan desapercibidas y que te hacen cierta ilusión) e incluso una especie de "pared de la fama" con placas correspondientes a personajes famosos que habían pasado por allí, desde Salvador Dalí a Charles Aznavour, por poner un par de ejemplos. Nos apuntaron en la lista de espera y pasado algo más de media hora (serían ya las 24:20 o así) nos sentaron en nuestra mesa.

Las mesas son algo pequeñas y muy juntas, como es típico en casi todos los restaurantes de Paris. El servicio fue bueno.

Tras estudiar la carta, nos decidimos por una de las "fórmulas" (menús establecidos muy típicos en Francia). En concreto por la más corta (Entrante y Plato principal o bien Plato principal y Postre), ya que no teníamos mucha hambre.

Mi amigo pidió Rillettes de Cochon (una especie de terrina de paté de cerdo) como entrante y Pièce du Boucher Grillée (una pieza de carne de buey a la parrilla) de plato principal, mientras que yo me decanté por la otra versión de la "fórmula" y pedí un Steak tartare de Boeuf, pommes frites de plato principal y una Crème Brulée traditionelle de postre. Todo muy bueno. Debo decir que vimos salir algunos "plateau" de marisco con muy buena pinta. También tenía muy buena pinta la sopa de cebolla gratinada, de la que vimos salir unas cuantas raciones. La comida bastante buena en general.

Botella Vino Bernard Laporte

Para acompañar elegimos un vino de la curiosa carta de vinos, separada en secciones como "Los vinos de los grandes cocineros" o "Los vinos de las estrellas de rugby" (que, por supuesto fue la sección a la que se me desviaron los ojos). Elegimos el vino de Bernard Laporte, actual secretario de estado para el deporte en Francia y antiguo seleccionador de rugby francés. Es un vino de la denominación Gaillac, al sudoeste de Francia. Resultó un vino estructurad y elegante y, aunque no era ninguna maravilla acompañó las viandas a ala perfección. Por cierto, que la añada era de 2005.

Todo esto por 66,50€ (21€ por menú más 24,50€ por el vino) un precio más que bueno por una comida a unas horas tan intempestivas y en un sitio de fácil acceso (está junto a la estación de Châtelet-Les Halles).

En resumen, un sitio altamente recomendable si se desea comer o cenar en París a horas intempestivas sin descuidar la calidad.

Para terminar, puntuaré (0 mínimo - 10 máximo):

Local: 8
Comida:
7
Servicio:
8
Precio:
30-60€/pers.

Ficha:

Au Pied de Cochon

Dirección: 6, Rue Coquillière, 75001
Localidad:
París (Francia)
Distrito: 1er Arrondissement
Metro: Châtelet-Les Halles
Teléfono:  01 40 13 77 00‎
Página Web:  http://www.pieddecochon.com/
Días de cierre:
No cierra.

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Restaurante Diablo Mundo

Restaurante Diablo Mundo

El pasado Viernes volvimos a salir a cenar el ya establecido "equipo gastronómico habitual" (José antonio, mi pareja y yo). En esta ocasión José Antonio seleccionó este restaurante que no conocíamos ninguno de nosotros y que parecía estar especializado en setas (o al menos tenía muchas en la carta de otoño).

Este restaurante ocupa el local en el que estaba La Cava Real (una lástima, sus menús maridados con vino eran fantásticos) en la calle Espronceda (de ahí el nombre, ya que Diablo Mundo es un poema de José de Espronceda), una zona cuajada de buenos restaurantes por cierto, y está decorado en tonos suaves (blanco, beige, marrón claro), sencillo y con mucho gusto. Han reformado el local y ahora disponen de un comedor en la parte inferior, así como de un pequeño espacio en la parte superior (¿la zona de fumadores?). La separación entre mesas no es tanta como debería pero tampoco da sensación de agobio.

El servicio fue bastante bueno, ya que fuimos atendidos muy bien y nos resolvieron todas nuestras dudas a la perfección. Comentar que nos atendió la propia Fátima Pérez, dueña del restaurante así como Carlos Arroyo, sumiller y marido de Fátima.

Tras estudiar la carta y recibir consejo sobre las cantidades (las "degustaciones de otoño" tenían muy buena pinta pero nos explicaron que eran cantidades muy pequeñas como para compartir) nos decidimos por tomar los tres dos de estas "degustaciones" cada uno, en concreto las de Pasta fresca con Rebozuelos y Angulas de Monte con Gambas y salsa de ajo. Ambas muy buenas.

De segundo plato tanto Marta como José Antonio pìdieron las Manillas de Lechazo Churro tostadas con su salsa, puré de cominos y chips de alcachofa y yo me decanté por el Entrecot de Mamona del Valle del Esla con Ficoide Glacial. Muy buenos ambos platos (probé las manillas también). Incluso comí parte del Ficoide glacial...

Para acompañar la comida pedí un vino de Toro, Quinta Quietud, pero (como me pasa en muchos de los sitios a los que voy con los vinos que pido) no les quedaba. El sumiller nos ofreció otro vino que no estab en carta, un vino D.O. Ribera del Duero, Pico Cuadro (creo que 2005, no recuerdo bien). La verdad que resultó un muy buen vino que acompañó perfectamente la comida que pedimos. Un buen detalle es que el vino resultó ser más barato que el que había pedido (cosa que no sucede siempre cuando el que pides no está en carta y te recomiendan otro). Decir también que nos trajo otro par de referencias más de Toro (D.O. del Quinta Quietud) por si queríamos elgir otro diferente.

De postre José Antonio pidió un Soufflé de chocolate con helado de leche (muy bueno) y yo uno que denominan"Desde el cielo" que no recuerdo todo lo que llevaba (sólo recuerdo que tenía helado de Aceite de oliva), pero que estaba realmente delicioso.

Para finalizar, unos cafés y , dado que sobre las 23:30 se abrieron las pesrianas de un altillo que hay sobre la entrada y aparecieron un chico a la guitarra y una chica a los teclado que empezaron a tocar canciones clásicas (Beatles, Frank Sinatra...) que tocaban y cantaban muy bien, nos tuvimos que pedir tanto José Antonio como yo unos Gin-Tonic de Citadelle (ya que observamos desde la mesa entre la gran seleccion de destilados que había en la barra) con tónica Fever Tree. Gran broche para esta velada.

Todo esto, junto con los aperitivos (dos cervezas y un vino blanco) por un total de 201,16€, es decir, unos 60€ por cabeza sin las copas. No es barato pero tampoco caro para lo que te sirven (y cómo lo sirven).

Sitio recomendable, al que volveré con toda seguridad.

 

Para terminar, puntuaré (0 mínimo - 10 máximo):

Local: 8

Comida: 8.5

Servicio: 8

Precio: 50-65€/pers.

Ficha:

Diablo Mundo

Dirección: Espronceda, 34
Localidad:
Madrid
Distrito:Chamberí

Metro: Gregorio Marañón - Alonso Cano

Teléfono: 913950037

Página Web: http://www.diablomundo.com/

Días de cierre: Domingos.

 

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Restaurante La Alacena de Serrano

Restaurante La Alacena de Serrano

El pasado viernes fui con mi pareja a probar este restaurante. Lo elegí por varias cosas que había leído sobre este sitio, como que está regentado por Carlos Rojas y Félix Celester (antiguos jefes de cocina de Goizeko Kabi (Madrid) y Gaztelupe, respectivamente) o que en su reciente renovación de la carta habían dejado una carta de vinos a precios excelentes (¿precio de coste más descorche de 3 euros he leido en algún sitio?).

El local (que ocupa el espacio donde estaba el antiguo Asador Orio) tiene dos alturas y está decorado en tonos blancos y de madera oscura, con toques burdeos en la mantelería, que le dan un aspecto sobio y elegante pero acogedor a la vez. Mejor para mi gusto la parte inferior (que fue donde cenamos). La separación entre mesas es buena.

El servicio fue magnífico. Atendidos a la perfección en todo momento por el solícito Carlos Rojas, y con unos camareros que realizan sus funciones con mucha corrección.

La carta es de corte tradicional vasco, pero con toques modernos en muchos de los platos. En cuanto a la comida, decir que las raciones son muy generosas y que es un sitio en el que es mejor "cortarse" a la hora de pedir porque te puedes pasar pidiendo muy facilmente. En cualquier caso, Carlos te aconseja sobre cantidades perfectamente. Para comenzar te ponen unas aceitunas (gordas) y una chistorra que está de maravilla. El "problema" es que cuando te comes lo que te han puesto te vuelven a poner más y más hasta que llega  la comida que pides y están tan buenos ambos aperitivos que ¡corres el riesgo de llenarte antes de empezar!

Como entrantes pedimos 2 medias raciones (de casi todos los platos se puede pedir media ración) de Filetes de Sardinas Marinadas con Guacamole y Tumaca y Cangrejo de Piel blanda en tempura (muy buenos ambos), así como un espectacular (tanto por su presentación como por su sabor) Soufflé de Huevo con Crema de Patata  y Trufa Negra que no se podía pedir en media ración.

De segundo plato yo me pedí el Abanico de Entrecot fileteado con láminas de foie y salsa de mostaza y mi pareja media ración (por consejo de Carlos, dado lo contundente del plato) de Callos con Morro de ternera de forma tradicional (uno de los platos de cuchara que figuran en la carta) que al parecer estaban muy buenos. Mi plato estaba delicioso, aunque probablemente podía haber pasado con media ración también, pero ¡qué se le va a hacer!

Al haber comido tanto no me quedaba sitio para alguno de los suculentos postres que anunciaba la curiosa carta de postres que sugiere postres similares, pero sin azúcar a un lado y con azúcar al otro, así que pedí un Sorbete de Limón al Vodka para "bajar" la cena... Ni que decir tiene que mi parja no tomó postre.

Todo esto regado con un una botella de "200 Monges Reserva 2003" D.O.C Rioja, ya que mi pareja no lo había probado y estaba al increible precio (como todos los vinos de la carta, por otra parte) de 30,50€, prácticamente el precio al que puede encontrarse en una tienda. Elegante vino, que maridóa a la perfecciión con la comida elegida.

Para finalizar, un café para mi pareja y un chupito de pacharán para mi (invitación de la casa) acompañados por una deliciosa teja y unas "piedras" de chololate.

El precio final fue de 111.07€, muy ajustado para lo que cenamos, aunque si se ajustan más las cantidades a pedir y se pide un vino más barato (que los hay y muy buenos) creo que se puede cenar perfectamente por menos de 50€. Comentar que también nos invitaron al Martini que tomó mi pareja con el aperitivo.

En resumen, una gran cena en un sitio de nivel a un precio muy atractivo. Repetiremos con seguridad.

Para terminar, puntuaré (0 mínimo - 10 máximo):

Local: 8.5

Comida: 9

Servicio: 9.5

 

Precio: 45 - 60€/pers.

 

Ficha:

La Alacena de Serrano

Dirección: Infanta María Teresa, 19
Localidad:
Madrid
Distrito:
Chamartín

Metro:
Concha Espina - Colombia

Teléfono: 912207009

Página Web: http://www.laalacenadeserrano.com/

Días de cierre: Invierno: Domingos cena, lunes, Semana Santa. Verano: julio y agosto domingos completos y agosto

 

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Menú de Carnes en Taberna Laredo

Menú de Carnes en Taberna Laredo

 

El pasado sábado tuvimos una "cata" de carnes en Taberna Laredo. Este evento surgió por iniciativa de Miguel en una de nuestras cenas y elegimos ir a comer en lugar de la habitual cena dado lo contundente del menú.

En esta ocasión fuimos 8 personas (buena cifra de asistentes, ya que así cada botella de vino da para una copa por pesona aproximadamente), con un sólo debutante en este tipo de eventos.

Para comenzar nos pusieron un aperitivo consistente en unas Patatas con Mojo rojo, con las que terminamos las cervezas y vinos que habíamos pedido en la barra y que trasladamos a la mesa.

Pese a ser un menú de carnes comenzamos con una Ensalada de Ventresca acompañada por el único vino blanco de la jornada, Predicador Blanco 2007, un blanco con crianza en barrica de Rioja muy bueno (elaborado por Benjamín Romeo, creador del mítico Contador), floral en nariz y graso en boca, muy adecuado acompañamiento de la ensalada y gran comienzo de la jornada. Continuamos con unas Setas Salteadas con yema de huevo (boletus, trompetas de los muertos, rebozuelos y perrechicos si mal no recuerdo), frescas y exquisitas como siempre.

A partir de aquí comenzó el festín cárnico. Para empezar un guiso de Jarrete de cerdo acompañado de verduritas, muy sabroso. Para acompañar Miguel nos abrió un vino de la zona de Côtes du Rhône, Cornas Domaine Clape Renaissance 2005. Un vino potente, con cuerpo pero elegante que estaba realmente bueno.

Continuamos con el clásico Cochinillo en dos cocciones acompañado de crema de patata trufada. Delicioso, como siempre. Con este plato tomamos una joya, Leda Viñas Viejas 1999. Al parecer quedan muy pocas botellas de esta añada (la primera) de este gran vino. Miguel comentó que había conseguido 24 botellas y nos abrió una de ellas. El vino estaba sabroso, potente, redondo... espectacular en resumen, no cabe otro calificativo.

La siguiente carne fue una Mini Hamburguesa de Wagyu (raza de las famosas vacas de Kobe) de Nueva Zelanda (encontrar carne auténtica de Kobe en España es casi imposible y el desorbitado precio no se justifica). La "hamburguesita" venía acompañada de patatas fritas y con crema de queso y mostaza de Dijon "a la antigua" (en grano). Resultó una carne muy jugosa y suave, en conjunto muy buena. Comentar que tanto José Antonio como Almudena no se comieron las patatas para poder aguantar el tirón de este contundente menú...Sorprendido Esta delicia la acompañamos de un Borgoña (una de las 6 botellas que Miguel se trajo de Borgoña y que tuvo a bien descorcharnos), Chassagne Montrachet "Clos St Jean" 1er Cru Rouge 2005 de Domaine Morey-Coffinet. Un gran vino, elegante y muy sabroso en boca.

Para finalizar con las carnes, acabamos con unos Entrecots de Cebón de Somosierra (de los que hubo que pedir un tercero para saciar a Mariano y a Shirco, aunque prácticamente todos comimos algo del entrecot extra).

Entrecottes de Cebón

Acompañando el cebón Miguel nos abrió una botella de un vino D.O. Campo de Borja, Alto Moncayo 2005 (a petición nuestra, ya que algunos ya habíamos probado este excelente vino de uva garnacha y nos encantó) y otra de un vino D.O. Priorato, Vi de Poble de Torroja de Terroir al Limit 2005, vino realizado (cosa que se puede apreciar también en la nomenclatura) al estilo borgoñón por Eben Sadie, enólogo sudafricano creador del famoso vino sudafricano Columella y que ahora se ha afincado en el Priorato. Este vino resultó frutal y expresivo en boca, muy agradable, con notas características de la zona (dado que está hecho con uvas autóctonas, cariñena y garnacha) aunque con más acidez que la acostrumbrada en los prioratos.

Con este vino también acompañamos la indispensable tabla de quesos, que en esta ocasión fueron: Payoyo de Cádiz, Torta de Barros, Lomont, Oveja de Zamora y un quinto queso del que miguel sólo supo decirnos que era francés. Junto con los quesos, una novedad, unos "petit-fours" consistentes en diversas frutas secas: coco, piña (riquísimo), almendra, avellana con wasabi (picante), gominola de fresa y avellana con dulce de leche.

Ni que decir tiene que a continuación vinieron los copazos (el consabido gin-tonic de Citadelle con tónica Fever Tree para mi y para unos cuantos más, cada día hay más "conversos" al digestivo gin-tonic, y diversas copas para el resto). En esta ocasión "tuvimos" (por obligación, claro) que tomar dos rondas de copas dado que al tratarse de una comida la sobremesa se alarga más.

Todo esto por unos 76€ por persona (Miguel nos invitó a una botella, la de Borgoña, al César lo que es del César).

Por supuesto, Miguel nos fue dando explicaciones sobre los de los vinos durante la comida aunque estaba muy liado ya que el restaurante estaba "a tope". Eso sí, nos dió una interesantísima charla sobre la Borgoña al final de la comida (cuando la cosa estaba ya más tranquila).

Por cierto, he clasificado este artículo bajo "Cenas Maridadas" ya que aunque fue una comida y no una cena propiamente dicha, sí que estuvo maridada con vinos.
Para terminar, como no, pondré un enlace a la entrada en la que están los datos del restaurante (por si a alguien le interesa):

 

Enlace a Taberna Laredo